La Ópera, la Orquesta y el Ballet de la Universidad del Norte presentan:




TEXTO DEL PROGRAMA DE AIDA

Personajes


• Aida, bella esclava etíope, al servicio de la hija del Faraón, soprano dramática;
• Radamés, general egipcio, enamorado de Aida pero comprometido para casarse con
• Amneris, tenor
• Amneris, hija del Faraón, prometida de Radamés, mezzosoprano dramática;
• Amonasro, rey de Etiopía y padre de Aida, prisionero de los egipcios, barítono;
• Ranfis, Gran Sacerdote egipcio, bajo.
• Faraón, rey egipcio y padre de Amneris, bajo profundo.
• Un mensajero, tenor; Cortesanos, Soldados, Bailarines, Esclavos, Pueblo.

Lugar y época

Menfis y Tebas, un punto indeterminado durante el Imperio Nuevo, entre 1570 y 1070 a.C.





Argumento

Primer Acto, Cuadro I; Salón del Palacio Real de Menfis

Ranfis informa a Radamés que se está por elegir al general egipcio que irá a combatir contra los etíopes. Radamés anhela ser nombrado para triunfar en esa misión, y así ganar el corazón de Aida; canta la célebre aria Celeste Aida. Entra Amneris, quien se da cuenta de que Radamés ama a su esclava Aida, pero disimula. Entran el Faraón y su séquito, y proclama a Radamés como jefe militar. Se marchan todos al templo. Aida queda sola en escena.

Piensa que si gana su amado Radamés, fracasará su padre, quien solo quiere liberarla; y si gana su padre, Radamés puede morir en la batalla. Canta una de las más bellas, esforzadas y conmovedoras arias en la historia de la ópera, Ritorna vincitor!

Cuadro II; Templo de Ptha en Menfis

Los sacerdotes invocan la ayuda de Dios. Las sacerdotisas asisten al Faraón en el acto solemne de investir a Radamés como general.

Acto II, Cuadro I; Sala privada de la Princesa, en el Palacio Real de Tebas

Amneris se acicala para recibir a Radamés, quien regresa victorioso. Para descubrir los sentimientos de Aida, le dice que Radamés ha muerto y luego que vive, y que una esclava no puede competir con la hija del Faraón. Aida queda angustiada.

Cuadro II; Puerta de entrada a Tebas

El pueblo aclama a los vencedores: Gloria all’ Egitto. Entra Radamés al compás de la marcha triunfal más popular del repertorio clásico. Hay danzas festivas. El Faraón le ofrece al general que pida la recompensa que desee.

Radamés solicita que pasen los vencidos. A la cabeza de los prisioneros entra Amonasro, el rey etíope padre de Aida, quien grita desesperada al reconocerlo. Amonasro, tratando de ocultar su rango, dice que el rey etíope ha muerto, y pide clemencia. El pueblo accede pero los sacerdotes se oponen. Radamés formula su deseo: la libertad de los etíopes. El Faraón libera a los prisioneros, menos a Aida y su padre, quienes quedan de rehenes a pedido de Ranfis, y concede la mano de su hija Amneris a Radamés, quien queda atribulado, pues ama a la esclava.

Acto III; Atrio del templo de Isis junto al río Nilo

Amneris y Ranfis se acercan a las sacerdotisas para implorar la bendición de Isis. Luego entra Aida, quien se ha citado ahí con Radamés. Canta O patria mia, una de las arias más perfectas de Verdi. Entra Amonasro, quien le informa que la guerra ha explotado de nuevo. Le pide a su hija que sonsaque a Radamés el nombre del pasadizo secreto por donde los egipcios invadirán Etiopía, y enseguida se esconde, al aproximarse Radamés.

Aida se queja por el anuncio de su casamiento con Amneris, pero el general le dice que después de vencer por segunda vez, pedirá al rey que le permita casarse con la esclava. Aida le convence que la única solución es huir, y Radamés le confiesa el nombre del pasadizo. Aparece Amonasro, Radamés grita, creyéndose traicionado, y atrae a Amneris y Ranfis. Los soldados apresan a Radamés, y corren a capturar a Aida y su padre.

Acto IV, Cuadro I; Salón del Palacio Real de Menfis

Amneris le dice a Radamés que Aida ha huido y su padre ha muerto. Le ofrece la libertad si renuncia a la etíope. Radamés prefiere morir antes que renunciar a Aida. Se inicia el juicio. Ranfis le pide en vano a Radamés que exprese su arrepentimiento. Los sacerdotes condenan a Radamés a ser sepultado vivo. Amneris los acusa de crueldad.

Cuadro II; nivel superior, Templo de Ptha en Menfis; nivel inferior, calabozo subterráneo

Amneris se arroja llorando sobre la piedra del templo que ha sellado el calabozo donde Radamés ha sido sepultado vivo. Abajo, Radamés descubre una sombra que se desliza hacia él: es Aida, quien conociendo la sentencia, ha ingresado furtivamente a la mazmorra para morir junto a su amado.

Estreno

Teatro de la Ópera de El Cairo, Egipto, 24 de diciembre de 1871. Otros estrenos: Milán, 8 de febrero de 1872; Buenos Aires, Nueva York, 1873; Berlín, Viena, Madrid, 1874; Budapest, Varsovia, San Petersburgo, Praga, 1875; París, Londres, Río de Janeiro, Bucarest, 1876; Bruselas, La Habana, México, 1877; Lisboa, 1878; Estocolmo, 1880; Zagreb, Santiago de Chile, Ginebra, 1881; Atenas, 1882; Copenhague, Constantinopla, 1885; Rótterdam, 1886; Helsinki, 1896; Melbourne, 1901; Oslo, 1901; Johannesburgo, 1912; Sofía, 1914; Yokohama, 1919; Tel-Aviv, 1914; Asunción, 22 de septiembre de 1987.

Libreto

La idea de Aida nació del egiptólogo Auguste Mariette, consejero del virrey Ismael Pachà, vasallo del emperador turco, pero de hecho el gobernante real de Egipto, quien sugirió celebrar la inauguración del canal de Suez con la puesta en escena de un espectáculo operístico ambientado en el antiguo Egipto.

Otros atribuyen la idea al hermano de Auguste, Edouard Mariette. Camille du Locle, quien ya había escrito el libreto original en francés de la ópera Don Carlo de Verdi, fue encargado de diseñar una puesta en escena y presentársela a Verdi, quien se mostró interesado y aceptó el proyecto.

DuLocle pudo haberse inspirado en el melodrama Ninetti de Pietro Metastasio, puesto en escena en 1756 con música de Nicolò Confort y, en segundo lugar, en la tragedia Bajazet (1672 de Jean Racine.

Finalmente Verdi encargó el libreto propiamente dicho a Antonio Ghislanzoni, con quien ya había trabajado en la revisión del libreto de La forza del destino de Piave. Ghislanzoni no era un genio como Francesco Maria Piave (1810-1876), el gran amigo y libretista de Verdi, para quien compuso el texto de Ernani (1844), Macbeth (1846), Rigoletto (1851), La Travista (1853), Simon Bocanegra (1857) y La forza del destino (1862), entre otras.

Sin duda, Verdi hubiera encargado también Aida a Piave, si éste no hubiera sufrido un ataque cardiaco en 1870. Ghislanzoni no poseía una capacidad literaria relevante: la vasta correspondencia con Verdi deja constancia de la constante intervención del compositor, que, continuamente insatisfecho, corregía sin reparos el trabajo de Ghislanzoni llegando a sugerirle cuándo debía actuar este o aquel personaje, lo que debía decir en cada momento, e incluso, hasta la métrica de los versos.

De todos modos, Ghislanzoni (nacido en Barco di Maggianico, cerca de la ciudad lombarda de Lecco el 25 de noviembre de 1824), como Verdi y Piave, era un furibundo liberal nacionalista y revolucionario, y el compositor respetaba mucho su vida rebelde. En 1841 había sido expulsado del seminario de Lecco por inconducta, y había abandonado su carrera de medicina en Pavia para dedicarse a la de barítono, la que luego dejó a causa de una bronquitis crónica. Partidario ardiente del republicano nacionalista Giuseppe Mazzini, Ghislanzoni fundó en Milán un periódico revolucionario en 1848, y posteriormente fue perseguido, arrestado y deportado a Córcega.

Desde mediados de los años 1850 fundó revistas literarias y musicales dentro de los círculos bohemios de Milán, y escribió novelas y más de ochenta libretos operísticos para diversos autores, aunque debe sin duda su inmortalidad al libreto de Aida. Murió, en su Lombardía natal, el 16 de julio de 1893 en Caprino Bergamasco, cerca de Bérgamo.

Música
El autor de la música es uno de los gigantes de la ópera italiana y el arte mundial, Giuseppe Fortunino Francesco Verdi, hijo de campesinos analfabetos, nacido a las ocho de la tarde del 10 de octubre en Le Roncole, ducado de Parma, entonces bajo el dominio de Napoleón.

Estudió música en Busseto, siempre dentro de la Emilia-Romaña, bajo la protección del matrimonio Barezzi, con cuya hija Margherita se casó. En 1832 fue rechazado por el Conservatorio de Milán por carecer de talento musical. Su primera ópera, Oberto, Conte di San Bonifacio (1839), fue recibida con frialdad, y su segundo estreno, la comedia Il finto Stanislao (1840) sufrió un fracaso tan estrepitoso que las funciones posteriores tuvieron que ser canceladas. Para colmo, murieron su esposa y sus dos hijos, Virginia e Icilio. Verdi pensó dejar la música.

De pronto, ocurrió el milagro. Su tercera ópera, Nabucco (1842), escrita en menos de tres meses, triunfó en La Scala, y lo convirtió en una celebridad instantánea. Eso se debió no solo a la bella y ya consagrada soprano Giuseppina Strepponi, quien encarnó el papel de Abigaille, y de la que se enamoró, sino al acierto de enlazar su obra a profundas circunstancias políticas que latían en el alma popular: los judíos cautivos en Babilonia, de Nabucco, fueron inmediatamente interpretados por los italianos como símbolo de sus sentimientos contra el gobierno austriaco que tiranizaba los ducados de Parma, Toscana y Módena. Los coros de Nabucco e I Lombarda (1843) empezaron a ser cantados en las calles por las masas sedientas de libertad.

En 1844 estrenó su primera ópera basada en una obra de Victor Hugo, Ernani, el gran manifiesto romántico, con inmenso éxito. Le siguieron varias otras óperas, todas con la misma suerte, entre ellas Macbeth (1847), la primera de las tres inspiradas en la obra de Shakespeare. El niño pobre se convirtió en millonario, adquirió el Palacio Dordoni, en Bussetto, mientras su relación con Giuseppina se afianzaba y el movimiento unificador del Risorgimento adquiría fuerza, y tras la muerte de Bellini y Donizetti y el retiro de Rossini, quedó como el astro máximo de la ópera italiana.

Floreció entonces la inmortal trilogía de Rigoletto (1851), Il Trovatore (1853) y La Traviata (1854). Hartos de la envidia y los prejuicios pueblerinos de Busetto, Verdi y Giuseppina se mudaron a París, y finalmente se casaron el 29 de agosto de 1859 en Collonges-sous-Salève, cerca de
Ginebra.

Verdi fue elegido diputado, financió la adquisición de armas y municiones para las tropas del revolucionario Giuseppe Garibaldi, y las calles se inundaron del grito “Viva VERDI”, expresando el anhelo popular de unificar Italia bajo “Vittorio Emanuele II Rè d´Italia”. Los estrenos de Un Ballo in Maschera en Roma (1859), La Forza del Destino en San Petersburgo (1862) y Don Carlos en París (1867) fueron aclamados calurosamente. Para su profundo orgullo como viejo militante liberal, Verdi presenció la proclamación de Roma como capital de Italia en 1871. A fines de ese año se estrenó Aida en El Cairo.

Sus últimos años los dedicó a construir hospitales y brindar toda clase de ayudas para gente necesitada, entre ellas, una Casa de Reposo en Milán para músicos ancianos, y a componer sus tres grandes obras postreras, la Misa de Requiem (1874), y las óperas Otello (1887), y Falstaff (1893).

En 1887 fue nombrado Ciudadano Honorario de Milán (la ciudad cuyo conservatorio había opinado que carecía de talento), y en 1894 fue ingresado a la Legión de Honor de Francia en el máximo grado.

Su gran compañera Giuseppina murió en 1897. Verdi sufrió un derrame cerebral en la calle del Grand Hotel de Milán y murió pocos días después, a las 3 de la mañana del 21 de enero de 1901.

Fue enterrado de manera muy sencilla en el cementerio de Milán, según su deseo, sin música ni cánticos. Sin embargo, un mes después, los restos del gran creador y de la soprano fueron trasladados para su descanso definitivo a la Casa de Reposo, acompañados de miembros de la Casa Real de Italia, parlamentarios, diplomáticos, compositores como Puccini, Mascagni, Leoncavallo y Giordano, y una multitud de cien mil personas, que se unieron a las voces del coro de La Scala, dirigido por Arturo Toscanini, para entonar el indomable himno “Va, pensiero” de Nabucco.

Reparto
La Compañía se reserva el derecho de introducir cambios de reparto en caso de necesidad

• Aida Marisol Soto
• Amneris Monserrat Maldonado
• Radamés Miguel Coronel
• Amonasro Roberto Étienne
• Ranfis Alejandro Méndez Mazo
• Faraón Nicolás Román

Elenco alterno: Rosana Sosa Zárate (Aida), María de la Paz Díez Pérez (Amneris), Ignacio Zubizarreta (Radamés), Luis Ocampos (Amonasro), Juan Angel Monzón (Ranfis).


Asunción, 13 de mayo de 2006

Prof. Ing. Alejandro Méndez Mazó
Jefe de Prensa
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Carlos Vittone
Asistente de Prensa
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