La Ópera de la Universidad del Norte presenta IL TROVATORE de GIUSEPPE VERDI,
el jueves 16, el viernes 17, el sábado 18 de agosto a las 20:30 hrs., y el domingo 19 de agosto a las 19 hrs., en el Teatro Municipal de Asunción “Ignacio A. Pane” (Presidente Franco e/ Chile y Alberdi), cantada en italiano con supertítulos en español.
Entradas: Los precios de las entradas son: 15.000 Gs. en Paraíso, 25.000 Gs. en Tertulia, 35.000 Gs. en Platea y 50.000 Gs. en Palco. Pueden ser adquiridas en la Librería UniNorte, sita en Juan de Salazar Nº 551 esq. Boquerón, teléfono 204168, en el horario: de lunes a viernes, de 10:00 a 13:00 y de 14:00 a 19:00 horas y los sábados de 8:30 a 11:30 horas.
Beneficencia: La recaudación de la función estreno (jueves 16) contribuirá a solventar obras benéficas de entidades como el Rotary Club de Asunción y el Circolo Ligure del Paraguay.
Decimosexto espectáculo: IL TROVATORE es el decimosexto espectáculo que presenta la compañía de Ópera de la Universidad del Norte desde su fundación en 2002, y el tercero en lo que va del año. Las óperas y operetas ya estrenadas por UniNorte son: Rigoletto, Aida, y dos producciones de La Traviata de Verdi, Tosca, Madama Butterfly, Gianni Schicchi, y La bohème de Puccini, L’elisir d’amore de Donizetti, El barbero de Sevilla de Rossini, Luisa Fernanda de Moreno Torroba, Carmen de Bizet, María Pacurí de Moreno González, El Rapto en el Serrallo de Mozart, y Tannhäuser de Wagner.
Reparto
La Compañía se reserva el derecho de introducir cambios de reparto en caso de necesidad
| Manrico |
Ignacio Zubizarreta 16, 18, 19 |
Miguel Coronel 17 |
| Leonora |
Rebecca Arramendi 16, 18, 19 |
Rosanna Sosa Suárez 17 |
| Azucena |
Montserrat Maldonado 16, 17, 19 |
Lorena Gómez 18 |
| Conde de Luna |
Roberto Étienne 16, 18 |
Luis Ocampos 17, 19 |
| Ferrando |
Nicolás Román 16, 18, 19 |
Augusto Matto 17 |
| Inés |
Bárbara Pereira 16, 17, 18, 19 |
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| Ruíz |
Rogelio Godoy 16, 17, 18, 19 |
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Ficha Técnica
Directora de la Ópera: Ana María Casamayouret;
Director de la Orquesta: Diego Sánchez Haase;
Maestra del Coro: María Victoria Real;
Maestro Adjunto del Coro: Benito Román;
Director Escénico: Juan Víctor Bogado;
Escenografía: Tessy Vasconsellos;
Pianistas preparadores: Pablo Ojeda y Silvana Ostuni, Alicia Visconte,
María Victoria Real y Benito Román;
Maestros de Canto: Luís Gaona, Rosa González y Miguel Coronel;
Iluminación: Ñeco Rabito;
Diseño de Vestuarios: Marta y Susana Sartorio;
Confección de Vestuarios: Nueva Línea;
Peinados: Guzmán Silva;
Realización audiovisual: Metavisión.
Il Trovatore
Ópera en cuatro actos
Libreto de Salvatore Cammarano (1801-1852),
basado en El trovador (1832), obra teatral de Antonio García Gutiérrez (1812- 1884).
Música de Giuseppe Verdi (1813-1901)
Personajes
Manrico, un trovador - tenor; Leonora, una dama noble, enamorada de Manrico y cortejada por el Conde de Luna - soprano; Azucena, una gitana, quizás la madre de Manrico - mezzosoprano; Conde de Luna, barítono; Ferrando, Oficial del Conde de Luna – Bajo; Inés, amiga de Leonora - soprano; Ruíz, aliado de Manrico - tenor. Las amigas de Leonora, monjas, sirvientes del Conde, soldados, gitanos.
Lugar y época: Vizcaya y Aragón (España), en el siglo quince.
Argumento
Acto I Escena primera: Atrio de la guardia del Palacio de la Aljafería, Zaragoza, del Conde de Luna.
Ferrando, capitán de los guardias, les ordena que estén atentos mientras el Conde de Luna vaga sin cesar bajo la ventana de Leonora, prometida del príncipe, a quien ama. El Conde siente celos de su rival, el trovador Manrico. Para mantener despiertos a los guardias, Manrico narra la historia del hermano del Conde, quien murió arrojado al fuego por una gitana.
Escena segunda: Jardines del palacio
Leonora confiesa su amor por Manrico a su confidente, Inés. Cuando salen de escena, el Conde de Luna escucha la voz de su rival. Leonora regresa y confunde al Conde con su amante, pero cuando Manrico entra en el jardín, Leonora corre a sus brazos. El conde reconoce a su rival, y le reta a pelear. Leonora trata de intervenir, pero no puede detenerlos.
Acto II Escena primera: Campamento de gitanos en Vizcaya
Amanece. Los gitanos entonan una canción. Manrico dormita al lado de su madre, Azucena, quien expresa sus deseos de venganza. Los gitanos levantan el campamento. Azucena le confiesa a Manrico que cuando intentó quemar al hijo del Conde, por equivocación tiró a las llamas a su propio hijo. Manrico entonces entiende que él es el hijo del Conde, y que por ello cuando luchó con su hermano y tuvo la oportunidad de matarlo, sintió una fuerza sobrenatural que le impidió hacerlo. Llega un mensajero diciendo que Leonora, quien cree que Manrico ha muerto, está por entrar a un convento. Manrico intentará impedirlo.
Escena segunda: claustro del convento
Luna y sus hombres intentan raptar a Leonora. Ella y algunas monjas entran en procesión, en el momento en que Luna intenta actuar, Manrico se interpone entre ellos, y ayudado por sus hombres, escapa llevándose a Leonora consigo.
Acto III Escena primera: el campamento del Conde de Luna
Los soldados se preparan para la batalla. Azucena ha sido detenida y la llevan ante el Conde, quien la reconoce y la sentencia a morir en la hoguera.
Escena segunda: cámara en el castillo de Castellar, que ha sido tomado por Manrico
Leonora y Manrico se preparan para su boda. Entra Ruiz, ayudante de Manrico, quien le informa que su madre será ejecutada. Manrico marcha para ayudarla. Leonora cae desmayada.
Acto IV Escena primera: un calabozo en el castillo
Leonora intenta liberar a Manrico, quien ha sido capturado por el Conde de Luna. Leonora ofrece su vida a cambio de la de Manrico. Promete entregarse al Conde. El Conde acepta y Leonora, sin que él se de cuenta, ingiere un veneno que actuará antes de que se consume la boda.
Escena segunda: en la celda
Manrico y Azucena esperan su ejecución. Manrico intenta calmar a su madre. La gitana finalmente se duerme. Leonora llega para decirle a Manrico que está a salvo, pero él se niega a dejar la prisión cuando se entera de que ella no le podrá acompañar. Creyéndose engañado, descubre al fin que Leonora ha bebido un veneno para mantenerse fiel a él. Leonora agoniza en brazos de Manrico. El Conde de Luna entra, y al ver a su prometida muerta en brazos de su rival, ordena su ejecución. Mientras se cumple la sentencia, Azucena despierta junto al Conde, y cuando ve que Manrico ha muerto, grita la verdad: él era tu hermano y ahora mi madre ha sido vengada.
Estreno
Teatro Apollo de Roma, 19 de enero de 1853
Libreto
Salvatore Cammarano nació en Nápoles el 19 de marzo de 1801. Escribió unos cuarenta libretos de ópera para compositores tales como Gaetano Donizetti, como Lucia di Lammermoor, y para Giuseppe Verdi, como Il Trovatore y Luisa Miller. Falleció el 17 de julio de 1852.
El libreto de Cammarano está basado en la obra teatral en prosa y verso El trovador del dramaturgo español Antonio García Gutiérrez, nacido en Chiclana de la Frontera, el 5 de julio de 1812. El estreno de El trovador, en el Teatro Príncipe de Madrid, el 1 de marzo de 1836, fue uno de los más aplaudidos y aclamados en la historia del teatro español.
Su siguiente éxito fue Simón Bocanegra (1843), del que también se hizo una adaptación operística para Verdi (1857), con libreto de Francesco Maria Piave, Giuseppe Montanelli y Arrigo Boito. Uno de los dramaturgos canónicos del Romanticismo español, García Gutiérrez dejó traslucir su ideología liberal exaltada y sus inquietudes sociales en numerosas ocasiones. El tema de la revolución aparece en Simón Bocanegra, donde un antiguo pirata digno y generoso llega al gobierno de la Génova del siglo XIV y se enfrenta con las limitaciones del poder y la imposibilidad de imponer la cordura en medio de un enjambre de egoísmos. La culminación de su análisis de la revolución se realiza en Juan Lorenzo, nuevamente ambientado en las germanías de Valencia, donde se contraponen el revolucionario idealista sin intereses personales que da título a la obra y el ambicioso y oportunista, lleno de rencores, radical y desmedido.
García Gutiérrez pasó a América en 1844 y residió en Cuba y México. A su vuelta en 1850 todo fueron honores: comendador de la Orden de Carlos III (1856), miembro de la Real Academia Española (1862), cónsul de España en Bayona y Génova (1870-1872), director del Museo Arqueológico Nacional (1872). Escribió numerosas zarzuelas, dramas históricos y poesía. A su muerte en Madrid, el 6 de agosto de 1884, el entierro fue una manifestación de duelo nacional.
Música El autor de la música es uno de los gigantes de la ópera italiana y el arte mundial, Giuseppe Fortunino Francesco Verdi, hijo de campesinos analfabetos, nacido a las ocho de la tarde del 10 de octubre en Le Roncole, ducado de Parma, entonces bajo el dominio de Napoleón.
Estudió música en Busseto, siempre dentro de la Emilia-Romaña, bajo la protección del matrimonio Barezzi, con cuya hija Margherita se casó. En 1832 fue rechazado por el Conservatorio de Milán por carecer de talento musical. Su primera ópera, Oberto, Conte di San Bonifacio (1839), fue recibida con frialdad, y su segundo estreno, la comedia Il finto Stanislao (1840) sufrió un fracaso tan estrepitoso que las funciones posteriores tuvieron que ser canceladas. Para colmo, murieron su esposa y sus dos hijos, Virginia e Icilio. Verdi pensó dejar la música.
De pronto, ocurrió el milagro. Su tercera ópera, Nabucco (1842), escrita en menos de tres meses, triunfó en La Scala, y lo convirtió en una celebridad instantánea. Eso se debió no solo a la bella y ya consagrada soprano Giuseppina Strepponi, quien encarnó el papel de Abigaille, y de la que se enamoró, sino al acierto de enlazar su obra a profundas circunstancias políticas que latían en el alma popular: los judíos cautivos en Babilonia, de Nabucco, fueron inmediatamente interpretados por los italianos como símbolo de sus sentimientos contra el gobierno austriaco que tiranizaba los ducados de Parma, Toscana y Módena. Los coros de Nabucco e I Lombardi (1843) empezaron a ser cantados en las calles por las masas sedientas de libertad.
En 1844 estrenó su primera ópera basada en una obra de Victor Hugo, Ernani, el gran manifiesto romántico, con inmenso éxito. Le siguieron varias otras óperas, todas con la misma suerte, entre ellas Macbeth (1847), la primera de las tres inspiradas en la obra de Shakespeare. El niño pobre se convirtió en millonario, adquirió el Palacio Dordoni, en Bussetto, mientras su relación con Giuseppina se afianzaba y el movimiento unificador del Risorgimento adquiría fuerza, y tras la muerte de Bellini y Donizetti y el retiro de Rossini, quedó como el astro máximo de la ópera italiana.
Floreció entonces la inmortal trilogía de Rigoletto (1851), Il Trovatore (1853) y La Traviata (1854). Hartos de la envidia y los prejuicios pueblerinos de Busetto, Verdi y Giuseppina se mudaron a París, y finalmente se casaron el 29 de agosto de 1859 en Collonges-sous-Salève, cerca de Ginebra.
Verdi fue elegido diputado, financió la adquisición de armas y municiones para las tropas del revolucionario Giuseppe Garibaldi, y las calles se inundaron del grito “Viva VERDI”, expresando el anhelo popular de unificar Italia bajo “Vittorio Emanuele II Rè d´Italia”. Los estrenos de Un Ballo in Maschera en Roma (1859), La Forza del Destino en San Petersburgo (1862) y Don Carlos en París (1867) fueron aclamados calurosamente. Para su profundo orgullo como viejo militante liberal, Verdi presenció la proclamación de Roma como capital de Italia en 1871. A fines de ese año se estrenó Aida en El Cairo.
Sus últimos años los dedicó a construir hospitales y brindar toda clase de ayudas para gente necesitada, entre ellas, una Casa de Reposo en Milán para músicos ancianos, y a componer sus tres grandes obras postreras, la Misa de Requiem (1874), y las óperas Otello (1887), y Falstaff (1893). En 1887 fue nombrado Ciudadano Honorario de Milán (la ciudad cuyo conservatorio había opinado que carecía de talento), y en 1894 fue ingresado a la Legión de Honor de Francia en el máximo grado.
Su gran compañera Giuseppina murió en 1897. Verdi sufrió un derrame cerebral en la calle del Grand Hotel de Milán y murió pocos días después, a las 3 de la mañana del 21 de enero de 1901.
Fue enterrado de manera muy sencilla en el cementerio de Milán, según su deseo, sin música ni cánticos. Sin embargo, un mes después, los restos del gran creador y de la soprano fueron trasladados para su descanso definitivo a la Casa de Reposo, acompañados de miembros de la Casa Real de Italia, parlamentarios, diplomáticos, compositores como Puccini, Mascagni, Leoncavallo y Giordano, y una multitud de cien mil personas, que se unieron a las voces del coro de La Scala, dirigido por Arturo Toscanini, para entonar el indomable himno “Va, pensiero” de Nabucco.
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